
Ante los acontecimientos ocurridos hace unos días, horas, segundos y que continúan sucediendo a cada instante en todas partes del mundo, me he visto en la imperiosa necesidad y casi obligación de hacer una aclaración pública que alivie los corazones oprimidos por este "sentir", que se despliega por el alma, hasta paralizarnos...
Es ahí donde reside el mayor peligro de todo este asunto, al vernos paralizados puede que dejemos pasar frente a nuestros ojos lo que pudieran ser los mejores momentos de nuestras vidas. Y por eso me hes urgente contarles de ello.
Es de una mentira de lo que les estoy hablando, de una mentira como cuando nos dicen de pequeños que si tragamos las semillas de una fruta, crecerá un árbol en nuestros estómagos,
o que se nos saldrán las tripas por un raspón, que si nos dormimos comiendo dulces, por la noche nos van a comer las hormigas... (Y aún todo esto creo que tiene algo más de verdad).
Encontré a lo largo de mi vida muchas cosas, escondidas, traslapadas, disfrazadas en este falso sentir... La cobardía, la incertidumbre, un amor inesperado!
El olvido, la inevitable conciencia... Tantas cosas que no nos atrevemos a sentir o a dejar de hacerlo.
Pero cierto es que al igual que Santa Claus y que los monstruos debajo de la cama...
El miedo no existe.
Son simplemente cosas que no nos atrevemos a sentir, a vivir, a ver o a enfrentar.
Así es que dicho esto queridos amigos, volvamos a creer, a amar, a dar la cara a la vida,
a lo bueno y a lo malo, al amor, a lo inevitable... Y a los raspones porque no?

