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viernes 06 de noviembre de 2009

Cuando ella llora.



Cuando ella que anda de aquí para allá,
con su alegría, con sus sonrisas
y que es como la propia luz...

Cuando ella que me ha visto desde siempre
con su mirada dulce, con su candor.
Cuando ella que me toma de la mano,
que me levanta y me alienta....
que me perdona.

Ella que me envuelve en su amor, que me protege
que ha sido mi abrazo primero
la que me ha puesto en pie, sobre mi primer andar.

Cuando ella llora...

Por mis tristezas, por mis veleidades,
por mis caminos errados,
por el golpe que le dí en el rostro con la palma abierta
por aquel día que le ví con indiferencia.

Cuando ella llora,
cuando de los ojos de mi madre, claros como espejos
brotan lágrimas que ella seca a toda prisa,
cuando esos surcos atraviezan su rostro y parten su alegría...

No me cuesta nada una sonrisa,
un beso, un cálido abrazo.
No me cuesta un peso,
devolverle una milésima
de todo lo que ella me ha dado.

Porque cuando ella llora...
Cuando mi pobre madre llora,
no es melodrama...
Es perdida, es dolor, es nostalgia
es algún desprecio mio.

Aún cuando sus lágrimas no rueden
porque ella sonrie o porque esta lejos
y ya no puedo verla.

A mi padre.


El viento voltea las hojas de los árboles
y estas me muestran otros tonos de vida
que algo tienen que ver con el frío.

Me molesta regresar a los lugares que habité
me desagradan las mirada de asombro por cuanto he cambiado,
los señalaminetos, los labios murmurantes.
A la orilla de esta calle los tonos se vuelven más claros
casi blancos a falta de la nieve, supongo.
Se agitan y revelan a lo largo de estas heladas noches
el azul obscuro de nuestros días mientras estamos lejos.

Mientras la espera aguarda su turno
el frío se enrolla
alrededor de mi cuerpo,
me hace pasar frente a esa casa que dejé hace tanto tiempo...!
y que me parece hoy aún vacia, me veo entrar en ella
esperando encontrarte...
Con aquellos dulces en las manos, con tus sonrisas,
con aquellos abrazos que me quitaban el aliento
y me hacían llorar.

Ahora que pasé ya por tantísimos lugares
otras casas, otros rostros, los paisajes de tus fotos
talvez algún sendero que tu también pisaste
dentro de las postales...
Encontrè sonrisas a lo largo de mis viajes
alegría, nostalgia, algo de frío como el día de hoy.

Pero en ninguna parada del autobus de mi destino
encontré un abrazo como el tuyo,
ni en los que me consolaron, ni en los que me hicieron sonreir
o incluso cerrar los ojos...
En ninguna parte encontré, ese respiro aliviado de mi alma
como cuando se siente parte inseparable de tus brazos, papá.

martes 18 de agosto de 2009

A mis queridos hermanos


En casa permanecemos en guerra, yo, adopto la posición y el papel de quien contempla todo desde afuera para no embarrarse, aún asi se de todo y de todos , participo activamente pero desde atrás para que no me perciban y lo hago de la manera más fría posible, porque en realidad no me importa.


Nada me separa de mis abstracciones, lo hago talvez por diversión, para reirme un poco enmedio de tanto absurdo.

Sin embargo, a veces, no puedo dejar de sentir compasión...
Por los que creen tener la razón, y por los equivocados, por los que sufren consecuentes abandonos, por los abandonados por vez primera, por los que rieron y ahora lloran, por los que nunca rien y siempre lloran tratando de que nadie los vea, por los que ven a todas partes sin poder encontrarse, por los que no buscan nada y tambien por los que encontraron algo que no esperaban.

Tengo compasión de ellos nos puedo evitarlo...
Puesto que son, tan parte de mi ser!
De noche cuando todo es paz, veo luces encendidas afuera cuando yo apago las mías,
hay quienes no descansan nunca, hay otros que lo hacen mucho antes que yo.
Por "dolor de cabeza" o por enojo, por tristeza o rabia, imcomprensión.
De noche cuando casi todo es silencio, esta casa me parece un campo de guerra lleno de restos inutiles, de lágrimas derramadas, de gritos furiosos, de enojo que no sirvió de nada...

Lista para comenzar mañana una nueva batalla, para más desacuerdos e insubordinación o para sumirse en el profundo silencio de los labios apretados, talvez para obligaciones sin cumplir u obligaciones demasiado pesadas.
No me importa, me rio, o me abstraigo...
Lloro de vez en cuando....
Cuando siento compasión.

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